Antiguamente Villamelendi

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Historia de Villamelendro PDF Print E-mail
Written by Aitor   
Sunday, 06 June 2010 14:00

 

Villamelendro. Un pueblo pequeño entre pueblos pequeños.

Villamelendro es un pueblo diferente. No sólo por su localización, acostado en una ladera lejos de cualquier carretera principal, sino también por su antiquísima historia y por un incipiente movimiento entre los jóvenes y vecinos del pueblo que reclama un futuro mejor para esta pequeña pero hermosa aldea. La epidémica emigración de los años 50 y 60 que sufrió el mundo rural, se cebó con entusiasmo en Villamelendro, ya de por si un pueblo pequeño entre pueblos pequeños. Ciertas actividades comunales que en otros lugares perduraron, dejaron de tener lugar aquí, como las Fiesta patronales, las huebras o la presencia administrativa del alguacil dentro del concejo de Villasila. Y es que pasado, presente y futuro no se entendería en ninguna de las dos poblaciones de otra manera que no fuese yendo juntas de la mano… como en el frío invierno de 1180, cuando los vecinos de ambos lugares fueron juntos hasta la corte, establecida en Carrión de los Condes, para pedirle al rey una serie de privilegios que les ayudara a ellos y a sus descendientes en la dura lucha diaria. Es así como el 12 de Enero de ese año, Alfonso VIII, otorga Fuero a ambas villas, apareciendo así por primera vez el nombre de nuestro pueblo: uilla melendi.

Orígenes

Pero la historia de Villamelendro empieza mucho antes, muchísimo antes. Ya en el Paleolítico, grupos de cazadores se dejaron ver por las terrazas del Valdavia, conservándose algunos útiles líticos de esta época, encontrados en el pago de Las Quintanas en 1979.

Sin embargo no es hasta la época de la dominación romana, y a falta de datos que avalen otras poblaciones anteriores, cuando se produce la vertebración poblacional del valle de la Valdavia en general y del primitivo asentamiento de Villamelendro en particular.

El origen del equivalente al Villamelendro de la época romana fue un cruce de caminos. Por un lado estaría la vía que desde Saldania partiría en línea recta hacia Pisoraca (Herrera de Pisuerga), la cual cruzaría los pueblos de la Loma y bajaría desde el Morcorio en dirección a Villamelendro.

Hay otras teorías que hablan de que esta vía pasaría por Villabasta, que aunque se encuentra algo más desplazada al Norte con respecto al eje Saldania-Pisoraca, ha conservado en su tristemente desaparecida Ermita del Camino el recuerdo de alguna ruta cercana.

Por otro lado estaría la vía que, partiendo desde la mítica Ambinon (cerca de la actual Abia de las Torres), cruzaba el río Valdavia en el actual Castrillo de Villavega y subía paralela al río buscando el paso hacia el mar por las Peñas de Santibáñez.

Esta vía pasaría por Villamelendro, a la altura de la actual Calle Mayor cruzándose con la vía proveniente de Saldania, aproximadamente en la entrada del actual pueblo. Y es precisamente a la altura de esta intersección entre ambas vías donde se han encontrado abundantes restos de sigillata (un tipo de cerámica romana), dolias (grandes vasijas para almacenar alimentos) y otros restos constructivos.

Estos hallazgos nos hablan de que el origen de Villamelendro no fue otro que el de un pequeño vicus, o una mansio. La cual se encontraría cerca de la misma colina en la que actualmente se encuentra la Iglesia, probablemente bajo ella yque serviría de apeadero y lugar de refresco para aquellos viajeros de la Antigüedad contemporáneos incluso del señor de la Olmeda.

Solo una excavación a fondo nos sacaría de dudas, y aprovechando el boom arqueológico del que goza la provincia, podría completar la oferta turística del valle de la Valdavia, donde los restos de esta época aún son muy escasos y desconocidos.

Llega el vacío histórico

Estamos hablando del siglo III o IV D.C., época en la que se empieza a fraguar el declive del Imperio romano, y que dará lugar a un largo silencio en nuestro querido Villamelendro, ya que con las invasiones bárbaras parece ser que cesó cualquier actividad humana en el pueblo. Si bien la presencia y calidad de los restos de tumbas visigodas encontrados en la cercana Herrera de Pisuerga, hacen pensar que tal estos valles no estuvieran tan deshabitados como tradicionalmente se ha pensado. De nuevo solo una investigación al respecto, arrojaría algo de luz sobre este período.

Pero es con el colapso del reino de Toledo cuando la porción de Tierra subsidiaría de las aguas del Duero, se quedan casi por completo despobladas. Estamos en el año 711 y los árabes invaden Hispania.

Los palentinos de esta zona, utilizando las vías de comunicación que les dejaron sus predecesores hispanorromanos, huyen hacia las montañas en busca de un refugio, a medida que la presencia sarracena arrasa con las cosechas y convierte esta zona en un lugar poco seguro.

No es hasta finales del siglo IX cuando un tal Melendi y su familia llegan con sus pertenencias subidas en un carromato hasta el lugar sobre la que se asienta actualmente Villamelendro.

La llegada de Melendi

Melendi, tal vez acompañado de su amigo Cixila, necesita de un buen lugar para establecerse y buscar un futuro mejor para él y los suyos. Elije para ello la ladera de una colina, en la que parece se cruzan dos caminos antiguos. Cerca hay un arroyo y una fuente de agua limpia y fresca.

Por si fuera poco, los restos de tejas y cerámica antigua, abalan la existencia de vida en aquel lugar anteriormente. “Si aquí vivieron otras gentes antes, ¿porqué no vamos a poder vivir yo y los míos?” se decía Melendi antes de construir su cabaña de paredes de adobe y techo de paja.

Melendi es un colono de ascendencia goda, probablemente lebaniego o astur, al igual que Cixila, el cual da nombre a nuestra villa hermana y capital del municipio Villasila. Juntos formaron parte de ese contingente de héroes anónimos que allá en el lejano siglo noveno dieron forma y nombre a los pueblos de nuestro Valle de la Valdavia.

¿Qué  queremos ser de mayores?

Se pueden contar muchas más cosas de la historia de Villamelendro, a pesar de ser un pueblo pequeño entre pueblos pequeños. Y es que son muchos los siglos y muchas las familias que por aquí han pasado, cada uno con su historia.

Pero preferimos centrarnos en la reflexión que hace poco un afamado cocinero hacía cuando se le preguntaban acerca de cómo había conseguido haber sido galardonado con el premio al mejor restaurante del mundo. Éste respondió con otra pregunta: La clave está en saber ¿qué queremos ser de mayores?.

Da igual los siglos que hayan pasado, las vicisitudes del tiempo… actualmente los actores de esta película llamada Villamelendro somos nosotros: jóvenes y mayores. Y todos sin excepción debemos saber responder a la pregunta de cómo queremos que sea Villamelendro en el futuro. Sin embargo, esa pregunta quedaría como huérfana si al tiempo no nos preguntamos ¿qué podemos hacer nosotros para conseguirlo?

Por el momento hemos rescatado alguna de aquellas pequeñas cosas que dejaron de hacerse con la sangría de la emigración, como las fiestas patronales, las cuales han servido de acicate para que las nuevas generaciones vuelvan a sentirse orgullosas de ser de Villamelendro.

Con las fiestas de verano no basta

 

Sin embargo, Villamelendro tiene un grave problema de despoblación, y no basta con organizar las fiestas  de verano.

Todos y todas hemos de arrimar el hombro ayudando a nuestro alcalde Carmelo en su labor diaria, aportando ideas nuevas ó proponiendo actuaciones para conseguir que el pueblo poco a poco mejore sus infraestructuras.

También podemos empezar a desterrar de nuestro vocabulario aquello de… “bah! Si es un pueblo” e invertir en nuestras casas en la medida de lo posible, lo cual no deja de ser una manera de invertir también en el conjunto del pueblo y en nosotros mismos.

Pero sobre todo, también debemos ir quitándonos de encima esos absurdos miedos que muchas veces nos impiden hablar claro, esa desidia, ese desinterés… ese pensar “ya lo hará otro”.

Juntos hemos de trabajar también para conseguir la unidad entre los vecinos actuales olvidando rencores muchas veces tan absurdos que ni siquiera sabemos de dónde vienen.

Por último, todos hemos de buscar referentes cercanos que hayan resultado exitosos y pensar en cómo poder repetir esos casos en nuestro querido Villamelendro en particular. Como la conservera de Arenillas de San Pelayo o aquellos consistorios que de manera oficial se han atrevido a buscar nuevos pobladores para sus viviendas vacías. Para ello, la interacción con otros municipios, o informarse en asociaciones como ADIVAL es una labor vital y que aún está en la parte del haber de Villamelendro.

En definitiva, todos hemos de tirar del carro con vistas a un futuro verdaderamente prometedor para el pueblo y en el que el mismísimo Melendi, si tuviera la oportunidad, volviera a querer quedarse en este pueblo.

Last Updated on Friday, 06 February 2015 12:02
 
 
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